Nací sabiendo que no era buscada.
Crecí tratando de sobrevivir, sin ser lastimada.
Cuando era niña aprendí que si estaba en mi mundo, si utilizaba mi imaginación nada malo me iba a pasar.
Aprendí que tropezar dolía, que con la tele conocía, y que los libros te hacían volar.
Tuve que ser fuerte y callada.
Mi risa nunca fue una carcagada, y en silencio lloraba, noche tras noche en mi cama.
Nunca llame la atención, salvo cuando me cortaba y trataba en vano de cubrirlo.
Mi voz era escuchada solo cuando actuaba como otra persona, mis palabras eran tomadas en cuenta por mi diario.
Mi reflejo fue en varias ocasiones mi único confidente.
Grité, solo con cada arcada.
Siempre me esforcé por hacer lo correcto y ser la hija perfecta de padres imperfectos.
Siempre fui un aborto no realizado, un estorbo, la niña autista, cuidadosa y meticulosa.
Siempre fui la gordita retraída, la jamas escuchada, la jamas vista, la rara.
Los chicos nunca llegaron a amarme, al igual que nunca lo hizo mi padre, ni yo misma.
No fui, ni seré buena para ningún deporte, ni para competir, ni para nada.
Soy una buena para nada con un problema atroz de autoestima que ninguna terapia, pudo curar.
Con un fetiche extremo por hacerme daño, tratando de sobrellevar el no meterme los dedos en la garganta, safando de la necesidad imperiosa de cortarme, de ser dominada por todos, pisoteada y humillada.
Soy, fui y seré la eterna perdedora, la actriz secundaria de la nefasta película de mi vida.
martes, 18 de agosto de 2015
miércoles, 1 de julio de 2015
Perdida en el tiempo
Ella esta perdida en el tiempo, sin saberlo ve los meses, los días y horas, pasar. Sin oír nada, sin ver nada. Perdida en su mente, perdida por el dolor que le causa afrontar la realidad, él se fue y no volverá. Su mente es su escape, su incoherencia es su sedante al dolor que la domina del tan solo pensar que él la abandono, sin avisarle, siendo egoista al solo pensar en él, sin darle el tiempo suficiente para acordar irse juntos. Enojada con el por marcharse así, enojada con ella por seguir allí, con su cuerpo terrenal que aún responde traicionandola, cuando su mente y su alma ya se fueron a otro lugar. Ella esta vencida, esperando, esperando que algo o alguien, la lleve a su encuentro. No quiere nada más, no hace nada solo esperar, mientras que lo ve todo pasar. Observa como la van a ver sus familiares, sin darle importancia, ya, ve sus vidas avanzar, las ve crecer, y ella se encuentra allí, estancada, sin poder gritar, sin poder correr, sin poder llorar. Sus sentimientos y emociones están dominados por pastillas, su razón cada día se pierde un poco más, y ya no le queda nada, más que sentarse y ver la vida pasar. Ya no le queda nada más que desear que en alguno de sus intentos por irse, la dejen, la dejen en paz, sin pincharla, sin entubarla, solo que la dejen, ella no quiere ser salvada, ella quiere dejarse ir, pero no se lo permiten, la mantienen con vida, como si eso fuera vida, como si estar allí con personas que no conoce, en un lugar que no es su hogar, sin él, fuera vida. Ya no tiene esperanzas, ya no tiene cabeza para seguir, ya no le queda nada porque seguir, la persona a la que amaba se fue y con ella su razón de ser.
Espera con fe, que su Dios se acuerde de ella, ella cree que él la puede ayudar, que él la va a ayudar y ojala que lo haga, ojala que se acuerde de sus rezos, los rezos que todavia noche a noche seguira diciendo aunque ya no recuerde las oraciones, y no le salga la voz, sigue pidiendo por los que le rodean y por ella... con esperanza aguarda por un milagro divino, que la hagá irse, irse con él.
Ojala abuela, que Dios o la energia o el destino, te ayuden, ojala puedas irte. Te amo!.
Espera con fe, que su Dios se acuerde de ella, ella cree que él la puede ayudar, que él la va a ayudar y ojala que lo haga, ojala que se acuerde de sus rezos, los rezos que todavia noche a noche seguira diciendo aunque ya no recuerde las oraciones, y no le salga la voz, sigue pidiendo por los que le rodean y por ella... con esperanza aguarda por un milagro divino, que la hagá irse, irse con él.
Ojala abuela, que Dios o la energia o el destino, te ayuden, ojala puedas irte. Te amo!.
viernes, 22 de mayo de 2015
Ganas de escribir
Me levante con la necesidad de escribir, porque si no escribo o no hago mis sentimientos y pensamientos libres siento que voy a explotar.
Tengo 22 años, y parezco de 15, vivo con mi madre, no trabajo, estudio pero poco y sin ganas, no se cocinar, tampoco se llevar una relación y tengo amigos pero pocos y cada vez menos. Me pongo a pensar y no he hecho nada significativo con mi vida, no me he recibido de nada socialmente admitido, no he durado mas de 1 año en un trabajo, recién comencé una carrera y ya la quiero dejar, tengo una relación pero cada día esta peor. A esta edad ya tendría que estar en vía de realizar mis sueños y por el contrario los estoy dejando, por miedo, por amor, porque no soy lo suficiente buena, creo que es una mezcla de todas esas la razón. Lo cierto es que yo a esta edad me veía terminando mi formulación solida como actriz, con dinero juntado porque estaría trabajando, con un ingles fluido, sin compromisos y dispuesta a dejarlo todo por mi sueño de ir a Londres y ser una gran actriz. Que paso con todo eso??. Donde lo deje?, porque lo hice?. Era mi sueño desde muy chica, era lo que siempre quise, sera que no lo quise mas, que prefiero quedarme acá, estudiar una carrera comvencional, formar una familia y dedicarme a eso?. Si es así, me averguenzo de mi decisión, mi yo de 10 años esta llorando muy en el fondo de mi, pataleando y gritando que no puedo resignar mi sueño, que no puedo resignarme a ser una fracasada. que tengo que seguir lo que quiero para después no arrepentirme. Y que pasa si, mi yo de 22 años, quiere esto nuevo, quiere ese giro y piensa que no resigno sus sueños si no que los modifico, que no voy a ser una fracasada si sigo lo que me dice mi instinto. Es complicado porque no se si seguir a mi yo de 10 años que ahora mismo le esta echando la lengua a mi yo de 22 años, o seguir a mi yo de 22 años que ignora a el de 10.
Me encantaría tener la fuerza, el coraje y la locura para arriesgarme, para decir "Bueno tengo 22, si me pongo la meta de hacer las cosas bien, juntar, volver a retomar el ingles, no ilusionarme por amor y ponerme las pilas con actuación, a los 27 ya puedo estar yendo a Londres", pero no la tengo, no tengo el coraje, así que parece ser que me tengo que resignar a mi plan B. Odio mi plan B!, quiero el plan A!, y al carajo todo!. Y no quiero ver esto cuando tenga 27 y quererme matar, quiero verlo, sonreír y saber que hice lo correcto, que estoy en el lugar que tengo que estar, que estoy haciendo lo que quiero hacer y que soy la que quiero ser. En este momento me siento como un barco a la deriva sin un mapa o una guia, sola en el océano sin que pase nada, sin tiburones, ni tormenta y sin ver tierra tampoco. En esa posición pasiva que tiene un niño, en esa posición cómoda e incomoda, que no te permite ser el protagonista activo de tu vida, si no un extra, un extra pasivo que lo ve todo pero no participa. Quiero realmente empezar a tener claro lo que quiero y no mortificarme si lo que quiero difiere de lo que quería, porque la gente cambia y con ella cambian sus motivaciones y deseos. Así que de cualquier modo, lo que quiero es ser feliz o al menos encaminarme a serlo. Al final de cuentas soy un humano mas buscando su destino.
Tengo 22 años, y parezco de 15, vivo con mi madre, no trabajo, estudio pero poco y sin ganas, no se cocinar, tampoco se llevar una relación y tengo amigos pero pocos y cada vez menos. Me pongo a pensar y no he hecho nada significativo con mi vida, no me he recibido de nada socialmente admitido, no he durado mas de 1 año en un trabajo, recién comencé una carrera y ya la quiero dejar, tengo una relación pero cada día esta peor. A esta edad ya tendría que estar en vía de realizar mis sueños y por el contrario los estoy dejando, por miedo, por amor, porque no soy lo suficiente buena, creo que es una mezcla de todas esas la razón. Lo cierto es que yo a esta edad me veía terminando mi formulación solida como actriz, con dinero juntado porque estaría trabajando, con un ingles fluido, sin compromisos y dispuesta a dejarlo todo por mi sueño de ir a Londres y ser una gran actriz. Que paso con todo eso??. Donde lo deje?, porque lo hice?. Era mi sueño desde muy chica, era lo que siempre quise, sera que no lo quise mas, que prefiero quedarme acá, estudiar una carrera comvencional, formar una familia y dedicarme a eso?. Si es así, me averguenzo de mi decisión, mi yo de 10 años esta llorando muy en el fondo de mi, pataleando y gritando que no puedo resignar mi sueño, que no puedo resignarme a ser una fracasada. que tengo que seguir lo que quiero para después no arrepentirme. Y que pasa si, mi yo de 22 años, quiere esto nuevo, quiere ese giro y piensa que no resigno sus sueños si no que los modifico, que no voy a ser una fracasada si sigo lo que me dice mi instinto. Es complicado porque no se si seguir a mi yo de 10 años que ahora mismo le esta echando la lengua a mi yo de 22 años, o seguir a mi yo de 22 años que ignora a el de 10.
Me encantaría tener la fuerza, el coraje y la locura para arriesgarme, para decir "Bueno tengo 22, si me pongo la meta de hacer las cosas bien, juntar, volver a retomar el ingles, no ilusionarme por amor y ponerme las pilas con actuación, a los 27 ya puedo estar yendo a Londres", pero no la tengo, no tengo el coraje, así que parece ser que me tengo que resignar a mi plan B. Odio mi plan B!, quiero el plan A!, y al carajo todo!. Y no quiero ver esto cuando tenga 27 y quererme matar, quiero verlo, sonreír y saber que hice lo correcto, que estoy en el lugar que tengo que estar, que estoy haciendo lo que quiero hacer y que soy la que quiero ser. En este momento me siento como un barco a la deriva sin un mapa o una guia, sola en el océano sin que pase nada, sin tiburones, ni tormenta y sin ver tierra tampoco. En esa posición pasiva que tiene un niño, en esa posición cómoda e incomoda, que no te permite ser el protagonista activo de tu vida, si no un extra, un extra pasivo que lo ve todo pero no participa. Quiero realmente empezar a tener claro lo que quiero y no mortificarme si lo que quiero difiere de lo que quería, porque la gente cambia y con ella cambian sus motivaciones y deseos. Así que de cualquier modo, lo que quiero es ser feliz o al menos encaminarme a serlo. Al final de cuentas soy un humano mas buscando su destino.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)